El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) volvió a retroceder este 22 de septiembre de 2026, en una jornada marcada por señales de una posible mejora en el suministro de crudo desde Arabia Saudita.
Los contratos de futuros del WTI registraron una caída de 2.37%, equivalente a unos US$2.27 menos frente al cierre de la jornada anterior.
Uno de los factores que presionó los precios a la baja fue la reactivación del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, una infraestructura estratégica que permite transportar petróleo hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, evitando depender exclusivamente del estrecho de Ormuz.
El oleoducto había quedado parcialmente fuera de servicio tras ataques con drones registrados el 11 de septiembre, que dañaron varias estaciones de bombeo y afectaron la capacidad saudí de movilizar crudo hacia mercados internacionales.
Fuentes citadas por Reuters indicaron que el bombeo ya fue restablecido, aunque por ahora funciona a una capacidad reducida. La recuperación completa podría tardar entre seis y ocho semanas debido a los daños sufridos en tres estaciones de bombeo.
La infraestructura puede transportar hasta 7 millones de barriles diarios y se ha convertido en una alternativa clave para Arabia Saudita frente a las dificultades que persisten en algunas rutas marítimas de Medio Oriente.
Además, Saudi Aramco se prepara para retomar cargamentos desde Yanbu, mientras también ha incrementado sus envíos desde otros puntos de exportación. Estas señales han reducido parcialmente la preocupación de los mercados sobre una posible escasez de crudo.
El movimiento del WTI se produce después de varias jornadas de fuerte volatilidad.
El 15 de septiembre, el crudo estadounidense había alcanzado un cierre de US$105.83 por barril, impulsado precisamente por las interrupciones en el suministro saudí y las tensiones en Oriente Medio.
Durante esta semana, sin embargo, el precio comenzó a retroceder y llegó a situarse nuevamente cerca de los US$95 por barril, en medio de expectativas de una mayor disponibilidad de petróleo y posibles avances diplomáticos relacionados con Irán y Estados Unidos.
Pese al descenso, el mercado continúa atento al estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, donde el tránsito de embarcaciones comerciales sigue muy por debajo de los niveles registrados antes del actual conflicto regional.
La evolución de los precios dependerá en buena medida de la velocidad con la que Arabia Saudita pueda recuperar su capacidad de exportación, así como de la situación de seguridad en las principales rutas marítimas y de cualquier cambio en las tensiones geopolíticas de Medio Oriente.
Por ahora, la caída de 2.37% del WTI refleja una reducción parcial de la preocupación por el suministro, aunque los mercados energéticos continúan expuestos a cambios bruscos ante cualquier nueva interrupción o escalada regional.





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