Sequía golpea la agricultura: más de 236 mil familias reportan pérdidas en Guatemala

 

     

La falta prolongada de lluvias ya tiene efectos directos sobre la producción agrícola del país. Las autoridades reportan 135 municipios en alerta roja o anaranjada, mientras 236,447 familias registran pérdidas en cultivos distribuidos en 138 municipios. El maíz figura entre los productos más afectados.

La sequía dejó de ser únicamente un problema climático y comienza a convertirse en un desafío económico y alimentario para miles de familias guatemaltecas.

La titular del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), María Fernanda Rivera, informó que 135 municipios han emitido declaratorias de alerta roja o anaranjada debido a las afectaciones relacionadas con la producción agrícola. La funcionaria advirtió que la cifra podría aumentar si persisten las actuales condiciones de escasez de lluvia.

El impacto ya se refleja directamente en los hogares que dependen de la agricultura. Datos presentados durante una reunión del Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Conasan) indican que 236,447 familias han sufrido pérdidas en sus cultivos como consecuencia de la sequía, la prolongación de la canícula y la irregularidad de las precipitaciones.

Las pérdidas agrícolas se distribuyen en 138 municipios de los 22 departamentos, una cifra que no necesariamente coincide con los 135 municipios declarados en alerta, ya que ambos registros corresponden a indicadores distintos: uno contabiliza territorios con daños reportados y el otro las alertas municipales activadas.

Hasta el 27 de agosto, el MAGA contabilizaba alrededor de 2,800 reportes de daños en cultivos, principalmente en plantaciones de maíz blanco y maíz criollo. Las autoridades han señalado que los granos básicos concentran buena parte de las afectaciones debido a su peso dentro de la producción agrícola nacional.

En algunas comunidades, la falta de precipitaciones ha alcanzado hasta 52 días, aumentando el estrés hídrico de los cultivos y las dificultades para pequeños productores que dependen directamente de las lluvias para garantizar sus cosechas.

El impacto también podría extenderse más allá del campo. Las autoridades han advertido que una reducción de la producción agrícola puede incrementar la presión sobre la seguridad alimentaria, especialmente entre las familias más vulnerables, además de influir sobre la disponibilidad y precios de algunos productos de la canasta básica.

Ante el escenario, las instituciones mantienen mecanismos de monitoreo y respuesta. El MAGA dispone de un sistema de vigilancia de sequía agrícola que utiliza información satelital para detectar estrés hídrico, identificar zonas vulnerables y orientar acciones preventivas.

Entre las medidas planteadas se encuentran asistencia alimentaria, sistemas de riego, entrega de semillas, manejo de agua y suelos y otras acciones de apoyo a productores, mientras continúa la evaluación de daños en las comunidades afectadas.

La evolución de las lluvias durante las próximas semanas será determinante para establecer si el número de municipios afectados y familias con pérdidas continúa creciendo.

 

Por ahora, los registros oficiales muestran que la sequía ya tiene consecuencias concretas sobre la economía rural: más de 236 mil familias afectadas, pérdidas agrícolas en 138 municipios y 135 localidades bajo alertas roja o anaranjada

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