#EnContexto | "Panamá no estaba exento de que iba a temblar. En algún momento temblaría. En el caso este que sucedió este sismo, revisamos en los datos históricos, y el sismo en ese sistema de falla Azuero-Soná, anterior a este con esa cantidad de energía, fue en 1913, un sismo de magnitud 6.9. A la fecha de hoy ya tenía 100 años de haber estado acumulando energía", sostuvo Néstor Luque - Director del @igcpanamaup. @adelasaltiel
— ECOtvPanamá (@EcoPanamaTV) October 12, 2026
El fuerte terremoto de magnitud 7.7 registrado recientemente en Panamá habría liberado una cantidad importante de energía que permanecía acumulada durante cerca de un siglo en el sistema de fallas de Azuero-Soná.
Así lo explicó el geólogo Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, al analizar el comportamiento tectónico de la zona donde se originó el movimiento.
De acuerdo con el especialista, el sistema de fallas habría acumulado tensión durante décadas antes de liberar gran parte de esa energía con el terremoto reciente.
Luque recordó que uno de los antecedentes más importantes en esa misma región ocurrió en 1913, cuando se registró un terremoto de magnitud 6.9.
Desde entonces, el sistema habría continuado acumulando energía hasta el evento de 2026.
El experto considera que, tras una liberación de energía de esta magnitud, no sería esperable que otro terremoto similar ocurriera inmediatamente en la misma zona, aunque esto no significa que la actividad sísmica desaparezca ni que puedan descartarse otros movimientos.
Panamá se encuentra en una región geológicamente compleja. El territorio forma parte del denominado bloque de Panamá, una microplaca rodeada por importantes placas tectónicas.
Entre ellas se encuentran la placa del Caribe, la placa de Cocos, la placa de Nazca y la placa Sudamericana.
La interacción entre estas estructuras explica buena parte de la actividad sísmica que puede presentarse en el territorio panameño y sus alrededores.
El reciente terremoto volvió a poner atención sobre la importancia de conocer la historia sísmica de cada región y mantener medidas de prevención, incluso en zonas donde los movimientos de gran magnitud pueden pasar décadas sin repetirse.
Los especialistas continúan analizando el comportamiento del sistema de fallas y las réplicas posteriores para comprender mejor la forma en que se redistribuyó la energía tras el terremoto.





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