En un giro curioso dentro de la industria audiovisual, una ambiciosa película de ciencia ficción producida por Disney y estrenada en cines con expectativas moderadas ha experimentado un boom de visualizaciones tras su lanzamiento en la plataforma Disney+. A pesar de que su paso por la taquilla fue discreto y se estiman pérdidas importantes para el estudio, el título ha logrado alcanzar el puesto número 1 de vistas en al menos 56 países, según mediciones de plataformas de seguimiento de streaming como FlixPatrol.
Con un presupuesto declarado de aproximadamente 220 millones de dólares, la película fue concebida como una aventura visual de gran escala dentro del género de la ciencia ficción, apostando por efectos espectaculares y una narrativa de alto impacto visual. Sin embargo, su desempeño económico en taquilla quedó por debajo de lo esperado, lo que llevó a analistas y críticos a etiquetarla como un fracaso comercial relativo en su paso por salas.
La transformación del rendimiento —de mediocridad en cines a éxito en streaming— pone en evidencia cómo las plataformas bajo demanda han cambiado el paradigma de consumo cinematográfico. Un título que no logra captar la atención del público en salas puede encontrar allí una audiencia global ávida de contenidos accesibles desde casa, y posicionarse rápidamente en los rankings de popularidad digital.
Este fenómeno también subraya una estrategia cada vez más común entre grandes estudios: aprovechar el ecosistema de servicios de streaming para extender la vida útil de sus proyectos, incluso cuando estos no cumplen con las expectativas tradicionales de taquilla. Para Disney, el liderazgo en visualizaciones de este filme demuestra que el público puede responder de manera diferente cuando el acceso al contenido es inmediato y global.
En resumen, aunque la película no logró consolidarse como un éxito financiero en salas de cine, su desempeño en Disney+ —liderando las listas de reproducción en más de cincuenta países— es un ejemplo de cómo el consumo de cine ha evolucionado y cómo las audiencias redefinen qué significa “éxito” en la era del streaming.




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