El Super Bowl LX no es solo la cita máxima de la NFL; es, para la industria de Hollywood, el escaparate publicitario más costoso y estratégico del calendario. Con espacios de 30 segundos alcanzando precios astronómicos, los estudios seleccionan con pinzas qué producciones merecen ser presentadas ante una audiencia de cientos de millones de personas. Este año, la conversación previa se ha centrado tanto en las sorpresas confirmadas como en las ausencias notables que han dejado a los fanáticos con ganas de más.
A pesar de las expectativas de los seguidores del Universo Cinematográfico de Marvel, fuentes cercanas a la industria sugieren que títulos de altísimo perfil como Spider-Man: Brand New Day o Vengadores: Doomsday no formarán parte de la tanda publicitaria del domingo. Esta decisión respondería a una estrategia de tiempos de producción y marketing propia de Disney, que prefiere reservar estos platos fuertes para eventos más cercanos a sus fechas de estreno o para plataformas propias. Sin embargo, esto no significa que el género de superhéroes esté ausente; se espera que Marvel Studios sí presente avances de Los 4 Fantásticos: First Steps, aprovechando la cercanía de su lanzamiento.
Por otro lado, Universal y Paramount no se quedarán atrás. Entre los avances más esperados se encuentra el de Send Help, la nueva cinta de Sam Raimi que ya está rompiendo récords, y posiblemente un nuevo vistazo a la secuela de Gladiador o producciones de gran presupuesto que buscan asegurar su estatus de "blockbuster" de verano. La competencia por el "tráiler más visto" tras el partido es feroz, y los estudios están apostando por el impacto visual inmediato para capitalizar la inversión millonaria. En una noche donde Bad Bunny pondrá el ritmo en el medio tiempo, el cine se encargará de mantener la adrenalina en los cortes




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