Nacer en Guatemala también significa recibir una herencia. Una herencia que no siempre vemos, que muchas veces no valoramos y que, sin embargo, está ahí: en nuestra tierra, nuestros volcanes, nuestros cultivos, nuestros minerales, nuestros mares, nuestra cultura y nuestra historia.
Por eso hoy quiero decirte algo: toma tu herencia, porque eres rico.
Si naciste en esta tierra, eres parte de un país que posee condiciones extraordinarias. Guatemala tiene una diversidad de climas y alturas que permite que, en distancias relativamente cortas, puedan encontrarse condiciones ideales para distintos tipos de cultivos.
Tenemos una tierra fértil, enriquecida por la presencia de volcanes, con características que permiten producir una enorme variedad de frutas, verduras, granos y productos agrícolas.
Entonces surge una pregunta: ¿por qué no aprovechamos mejor todo lo que tenemos?
Hay países que, incluso con condiciones naturales mucho más difíciles, han logrado desarrollar sistemas agrícolas altamente productivos. Nosotros contamos con tierra fértil, agua, diversidad climática y una ubicación privilegiada.
El problema no necesariamente es la falta de recursos.
El problema es que muchas veces no logramos organizarnos.
El agricultor necesita mejores oportunidades para colocar sus productos. Quien compra necesita entender la importancia de pagar de manera justa. El exportador necesita abrir nuevos mercados y construir relaciones comerciales que beneficien a toda la cadena.
No podemos seguir encerrados únicamente en los mismos cultivos o en los mismos modelos de producción si el mundo está cambiando.
Guatemala podría convertirse en un gran proveedor agrícola si existiera una estrategia conjunta, moderna y ambiciosa.
Pero nuestra riqueza no termina en la agricultura.
También contamos con recursos minerales como níquel, plomo, plata, oro y otros recursos que forman parte de la riqueza natural del país.
Además, Guatemala tiene acceso tanto al océano Pacífico como al mar Caribe, una posición geográfica que debería representar una enorme ventaja para el comercio y la distribución de productos hacia diferentes mercados internacionales.
Y todavía hay más.
Tenemos una herencia cultural extraordinaria.
El mundo maya representa uno de los mayores patrimonios históricos y arqueológicos de nuestra región. Sitios como los que existen en Petén y otras partes del país tienen un enorme potencial turístico, cultural y económico.
Si estos lugares fueran desarrollados de manera responsable, respetando el medioambiente y protegiendo el patrimonio histórico, podrían convertirse en motores de empleo y desarrollo para miles de familias.
Podrían existir mejores rutas turísticas, hoteles, centros culturales, espacios de interpretación y proyectos que permitieran mostrar al mundo la grandeza de nuestra historia.
Y no se trata únicamente de arqueología.
Guatemala tiene pueblos, tradiciones, vestimentas, gastronomía, celebraciones y costumbres que podrían atraer visitantes de todas partes del mundo.
Nuestra Semana Santa, las ferias patronales, los mercados, las comunidades indígenas, los textiles, la música, la gastronomía y las tradiciones representan una riqueza cultural difícil de encontrar en otros lugares.
A esto debemos sumar nuestra biodiversidad.
Bosques, montañas, lagos, volcanes, playas, selvas y una enorme variedad de especies convierten a Guatemala en un destino con potencial para diferentes tipos de turismo.
Turismo cultural.
Turismo ecológico.
Turismo de aventura.
Turismo gastronómico.
Turismo comunitario.
Las posibilidades son enormes.
Por eso resulta difícil entender que un país con tantos recursos siga enfrentando niveles tan altos de pobreza y falta de oportunidades.
También resulta doloroso que miles de guatemaltecos tengan que abandonar su país para buscar trabajo en otros lugares, cuando aquí existe un potencial enorme que todavía no hemos sabido aprovechar completamente.
Nuestra gente no debería ser uno de nuestros principales productos de exportación.
Nuestros jóvenes deberían poder encontrar oportunidades aquí.
Nuestros agricultores deberían tener mercados.
Nuestros emprendedores deberían tener condiciones para crecer.
Nuestros empresarios deberían comprender que un país donde prospera únicamente una pequeña parte de la población nunca podrá desarrollar todo su potencial.
Necesitamos cambiar la mentalidad.
Necesitamos dejar de pensar únicamente en beneficios individuales y comenzar a construir proyectos donde pueda crecer toda la sociedad.
Guatemala tiene una herencia extraordinaria.
Tenemos tierra.
Tenemos recursos.
Tenemos cultura.
Tenemos historia.
Tenemos ubicación.
Tenemos talento.
Lo que necesitamos es aprender a trabajar juntos.
Organizarnos, planificar, invertir, educar, abrir mercados y construir infraestructura.
Porque la verdadera riqueza de Guatemala no está solamente debajo de la tierra o en nuestros paisajes.
También está en su gente.
Y cuando entendamos eso, quizá finalmente podamos transformar toda esa enorme herencia en oportunidades para todos.
No te desencantes de Guatemala.
Este país tiene muchísimo potencial.
Solo necesitamos aprender a aprovecharlo.
Detrás del escritorio | Marlon Rosales





Comentarios
0 comment