Si amaneciste en uno de los países más bellos del mundo, este par de días tenés dos opciones: seguir lamentándote por tu crisis personal, asustado por el diario vivir, porque la situación del país no mejora y, más bien, empeora; porque el mundo no se sabe hacia dónde va, por la situación económica y por tantas otras preocupaciones que aparecen todos los días.
O podés elegir otra opción.
Primero, dale gracias a Dios por este hermoso país que nos dio. Si tenés la oportunidad, hacé un viaje corto, en moto, carro o camioneta. Si no hay muchos recursos, sacá lo necesario y viajá a Mixco, San Lucas o, si te da, llegá hasta Antigua Guatemala.
También hay rutas cortas y largas hacia oriente, la costa norte o la costa sur. Pasá a tomarte un atol, disfrutá del camino y llevá, si podés, a tu familia, esa que siempre está allí en las buenas y en las malas.
Mirá con nuevos ojos a tu pareja. Si creés que para vos no es fácil, probablemente tampoco lo sea para ella o para él. Pero hagan un espacio y dense cuenta de que, a pesar de todo, allí están, juntos, y que hoy es un buen día para pasarla bien.
Y si no están, pues ni modo. Con pareja o sin pareja, con los hijos o sin ellos, pero por sobre todo disfrutá y relajate.
No pensés en que la crisis nunca pasará. La tuya personal depende de vos y la colectiva también puede cambiar si todos adoptamos una buena actitud.
Tenemos un gran país, rico en abundancia, y hoy es un buen día para conocerlo. O simplemente abrí esta aplicación y metete en el enlace de municipios; allí encontrarás variedad de videos de regiones preciosas.
Como sea, disfrutalo.
Y que, en medio de sean cuales sean tus circunstancias, lo más importante sea que busqués ser feliz. Ese pequeño espacio, si querés, lo podés lograr.
Te lo dice alguien que creyó que la vida no terminaría nunca de dar amarguras. Y, en parte, es así, porque el diario vivir tiene cosas buenas y malas. Pero he aprendido que la sabiduría de nuestros ancestros es muy acertada cuando dice:
“No hay mal que dure 100 años, ni ser humano que lo aguante”.
Por eso, de vos depende hoy seguir sufriendo, algo que no te lleva a nada, o intentar algo diferente que pueda sumarte buenos momentos, de esos que pesan más de lo que imaginamos.
Tirá por un rato las preocupaciones y los problemas. Tomá la mochila con quienes te aman, o incluso solo, y salí a disfrutar, a reír y, de ser posible, a darte ese privilegio que depende únicamente de vos.
Guatemala te espera, aunque sea a la vuelta de la esquina.
Depende de qué tan grande sea tu necesidad de ser feliz.
Por eso y por mucho más, te deseo un FELIZ FIN DE SEMANA.
Detrás del escritorio | Marlon Rosales





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