FELIZ FIN DE SEMANA
Hace un tiempo que dejé de recorrer las carreteras de mi bella Guatemala. Lo hacía como parte de un trabajo que, más que un trabajo, era mi diversión. Podría decir con propiedad que yo no trabajo, me divierto con lo que hago para ganar mi sustento diario.
Y les comento que quien no conoce este, su hermoso país, se ha perdido de una de las mejores experiencias que la vida nos puede regalar.
Feliz Fin de Semana fue un programa que Dios me permitió realizar a lo largo de décadas. En el año de 1990 inicié este proyecto pensando que al menos tenía un año para recorrer el país. Confieso que pasaron los años y no terminé de recorrerlo.
Viajando podría ahorrarme comprar escenografías: las tendría filmando en áreas exteriores. Era una locura, pero en mis 20 años para mí todo era posible.
Y esto a pesar del monopolio que hasta hace poco se rompió de la televisión. Este programa salió al aire en el canal 21 UHF, que desde ese tiempo es administrado por la Iglesia Evangélica.
Era un verdadero milagro realizar el programa, sin cómo poderlo ver y más que solo la confianza de parte de hoteleros, restauranteros o negocios de las localidades que visitábamos y alcaldes.
El programa nació y creció. Luego pasó a Canal 5, en ese tiempo administrado por el Ejército, y crecimos.
A pesar de reglas establecidas para respetar a don todopoderoso Ángel González, por eso solo se nos permitió hacer menciones indirectas. Gracias a lograr cómo hacerlo pasamos desapercibidos.
Y así nació lo que hoy es Grupo Maro, que incluye nuestra revista Maro Magazine, nuestra aplicación Maro Magazine y, muy próximamente, nuestra plataforma Maro Plus.
Contamos con un canal 24/7 en la aplicación y una radio, y allí estamos publicando todos los municipios que nuestro archivo posee de este más que hermoso país.
¡Oh, Dios! Cuánto amo a mi Guatemala.
Su gente, en la mayoría, es gente noble y tiene razón al estar a la defensiva cuando la visitamos, ya que abundan, lastimosamente, los que no visitan sino que llegan para ocasionar daño.
La semana pasada viajé a San Rafael Las Flores, municipio del departamento de Santa Rosa. Mi misión: poder producir la fiesta patronal y emprender nuevamente la misión de llevarles a ustedes nuestra Guatemala.
Pero el país ya no es el mismo que antes recorrí.
Para mencionar tristemente lo negativo, nuestro viaje enfrentó una carretera más que deteriorada, mezcla de asfalto con terracería. Esa carretera, sin mantenimiento, hecha realmente pedazos.
Llegamos y ahí vino lo lindo.
Gente de la localidad nos apoyó para poder hablar con el alcalde y lograr su apoyo para producir un reportaje y no solo subirlo en nuestros medios y revista escrita, sino también producir Viva Guatemala y transmitirlo en el Noticiero Lo Nuestro de Los Ángeles, California, noticiero dirigido por Bernardino Claro, y donde tenemos corresponsalía.
Mandamos este material para que nuestra gente y los que no lo sean conozcan este hermoso país.
El alcalde, una persona campechana y amable. No así su señora esposa, que como toda persona desconfiada no nos hizo sentir cómodos, pero lo entendemos porque podríamos haber sido cualquier cosa, y eso es válido.
Esto a pesar de que llegamos con la presentación de una persona conocida por ella y con quien obtuvimos la cita para hablarles.
Al final no logramos nuestro objetivo.
El alcalde, como muchos personajes cuya palabra no suelen cumplir, nos indicó que nos respondería más tarde por teléfono. Nos dio el de su esposa, ya que él usaba un “frijolito”, el cual nos mostró.
Irónico: en el cuello cargaba cadenas que tal vez podrían llegar a valer el sueldo de un guatemalteco normal de un par de años.
Pero está bien, hablábamos con la máxima autoridad de la localidad.
Al final, qué triste, su palabra valió menos que su frijolito.
Ya nunca respondió, a pesar de que el apoyo solicitado era para promover a su municipio, parte que, según nuestra interpretación, forma parte de las responsabilidades de las municipalidades: divulgar y promover turísticamente su localidad.
A través de nuestro medio no solo lo expondríamos acá, sino también a nuestra gente bella que, por las razones que sean, está en la tierra del Tío Sam trabajando y mandando lo que es uno de los pilares económicos de nuestro país.
Fue un viaje cansado, pero no fue todo malo.
La iniciativa privada de San Rafael fue empática y receptiva. Agradecemos ante ustedes que nos hayan recibido como realmente es mi gente y no como esos funcionarios cuya palabra y actitud, desde mi experiencia, dejan mucho que desear.
Pero al final, lo más bello de nuestro viaje fue, como siempre para mí, el país más bello del mundo.
Sus hermosos paisajes, relajantes con solo verlos. La calidez de la gente cuando te ofrecen su hospitalidad, como Doña Amelia Pivaral, quien fue quien diligentemente nos apoyó y luchó para que pudiéramos realizar nuestro proyecto allá.
Proyecto que no descartamos; más bien esperamos realizarlo próximamente.
Y ahora quiero dirigirme al presidente.
Don Bernardo, señor presidente, con todo respeto a su investidura, pero desde mi opinión y experiencia personal considero que su gobierno ha quedado muy lejos de lo que muchos esperábamos.
Las vías de acceso al país están, en demasiados lugares, hechas pedazos. Recorrer Guatemala se ha convertido en una aventura y, muchas veces, parece una carrera de obstáculos.
No entiendo su discurso cuando, desde mi percepción, los resultados en infraestructura no corresponden a las necesidades que vemos en las carreteras.
También considero que la corrupción continúa afectando profundamente al país y robándonos oportunidades.
Salga usted a cualquier lugar de Guatemala y verá el estado en que se encuentra mucha de nuestra infraestructura.
Yo fui uno de los que votó por usted. Su apellido Arévalo era, para mí, una garantía, por la admiración que personalmente tengo hacia lo que representó su señor padre en la historia del país.
Sin embargo, desde mi perspectiva, su administración no ha respondido a aquellas expectativas.
Ni modo.
Lo lamentable es saber que tenemos condiciones para aspirar a ser un país muchísimo mejor y, sin embargo, continuamos atrapados en problemas de corrupción, infraestructura, educación y salud.
Yo espero que, después de tantos errores al escoger, todos votemos responsablemente por alguien que realmente haga algo por la educación, la salud y la infraestructura.
Espero volver algún día a recorrer mi Guatemala en buenas carreteras.
Ya quiero dejar de suspirar por ejemplos de otros países y tener en Guatemala autoridades que entiendan que administran uno de los países más bellos y ricos del mundo.
Es increíble que no aprovechemos adecuadamente todo lo que tenemos, cuando podríamos construir condiciones para que nuestra gente viva mucho mejor.
Pero eso será tema para próximos artículos, si mi Dios me permite seguir comunicándome por medio de esta columna.
Si compartió conmigo y llegó leyendo hasta acá, gracias.
Y lo cierro como cerraba mi programa, con una recomendación:
TRATE LA MANERA DE ESTAR EN PAZ CON DIOS.
Detrás del escritorio | Marlon Rosales





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